Ópalo
Su nombre proviene del sánscrito úpala (piedra preciosa), griego opallios (piedra buena para los ojos) y latín opalus (joya de distintos colores). Su estructura amorfa y compacta crea un efecto de reflejos iridiscentes; fenómeno conocido como opalescencia.
Es considerado un portal a lo mágico y lo divino. Su energía vibrante ayuda a conectar con el yo interior, despierta la creatividad y libera bloqueos emocionales. Equilibra los chakras, especialmente el tercer ojo.

El ópalo estimula la creatividad y la expresión personal, aumenta la intuición y la percepción espiritual. Potencia la autoestima y la confianza en uno mismo, absorbe y refleja energías, amplificando las emociones. Activa la consciencia cósmica y promueve visiones míticas.
Ubicar un ópalo en el cuarto puede favorecer sueños reveladores y una conexión más profunda con el subconsciente. Llevar un ópalo en anillo o collar ayuda a potenciar la creatividad y expresión personal. Usarlo como talismán puede servir de escudo protector contra energías negativas, proporcionando armonía y equilibrio en el día a día.